En toda edificación existen procesos rutinarios en los cuales podemos encontrar una pauta común de comportamiento repetitivo, situaciones o conductas de frecuente similitud que responden a una misma pauta o modelo, y que por lo tanto son aptas para ser automatizadas.
Ejemplos diarios de estos comportamientos rutinarios podrían ser: encender la luz de una escalera oscura y apagarla cuando queda vacía, activar las luces exteriores al anochecer y apagarlas más tarde, activar extractores de aire cuando se detecta humo o al utilizar el baño, regar periódicamente el jardín, apagar la climatización de una zona deshabitada durante largo tiempo, reducir la climatización general por las noches, encender la cafetera por las mañanas, activar la alarma al ausentarnos, bajar las persianas cuando hay tormenta, etc., etc.
En cada uno de sus sectores de actuación la domótica, como sistema de control integral de la vivienda proporciona un nuevo grado de confort y seguridad a sus habitantes antes nunca alcanzado con los sistemas tradicionales o mediante automatismos parcializados.
Al igual que en los países más avanzados, la tecnología domótica está disponible hoy en Argentina, facilita nuestra vida y no es costosa.